5 jun. 2012

Boceto fraccionado.







Amada imaginación, lo que más amo en ti es que jamás perdonas.
                                                                                                          André Breton

En Abufalía la palabra clave podía tener siete letras. ¿Cuántas permutaciones de siete letras podían hacerse con las veinticuatro letras del alfabeto, calculando también las repeticiones, porque nada impedía que la palabra fuese <<cadabra>>? En alguna parte existe la fórmula y el resultado debería ser algo más de seis millones.
                                                                                 El péndulo de Foucault pág. 29, cap. 4- Umberto Eco



Presentan.-

Melodía atravesada en la corteza cerebral; desbaratando cualquier avistamiento racional a simple vista naturalizando el sol, queriendo iniciar búsquedas insignificantes aseverando sensaciones plenas. Luego, merecen fermentarse las retinas gesticulando besos atónitos; jurando verte surcar sueños migrando distancias indolentes.
¿Qué clase de treta puede ser el cariño?
Separación reiterante, convenciendo cierta música a recordarte/ recordarnos; juntarnos. Hecatombe maximizada suspirando oraciones dispersas. Atenuándose al vacío.
Otra noche ausente; luna llena imparable; virtuosa imagen, te reclamo pensado que tú también la miras inmersa en lo nuestro.

¡No hay otro amanecer sin ti!




Las notas se imprimen en mí ser, luego explotan mis neuronas; el dolor es papel disecado, soberana resignación imposible de aprender olvidos definitivos neutralizando jalones; ungidos divinos, por azar y cacería. Se va, termina, pero cada vez atina mediaciones juramentadas en no dejarme escapar. Pierdo estirones numerados, saltándome oraciones prefabricadas dejando para otra vida la culpa.
Hartado por andar soñándola a diestra y siniestra; agito la cabeza, desviando viento y encuentro enredadas a mi cabello sus manos en  alguna parte que acá no son verdad; el lugar es allá dónde guardan sus pies horizonte; exiliado de sus piernas, pienso únicamente en regresar a ella.
Me siento culpable, ego transmisor; queriendo atribuirme heridas.

¿Y a dónde debo ir?


 
Salir, abandonar cuerpos apresados memorizando vidas despedazadas amándola sin conocer otro sentido para respirar, desvaneciendo reencarnaciones confundiendo vestigios; impregnado por su aroma: único recuerdo palpable. La quiero desde el principio de los tiempos, ¡frase trillada; escalona demencia inquietante!, imagino conversaciones que tal vez nunca se den, elijo moretones esperando sea ella quién colme ventiscas enfurecidas, reclamando, ¡celos!; tan necesitados, muero de los celos sin querer imaginar que otros brazos estrangulan el gran amor conjurado.
Confusión.
Locura.
Infelicidad.

Otro día escabullendo loops desalentados; los ritmos perseguidos saltan armados de navajas emulando ansiedad atragantándome, sin poder repetir tu nombre bendito, ¡seas cómo seas!; otra vez, vuelvo a empezar; Abril destellaba promesas paranormales, viajé dentro mío, decolorando pertenencia rogando encontrarte; ¡derrochando señales!, una sensación correcta. Tus ojos de misterio  enloquecen el universo, averiando psicomotricidad reflexiva. Intuyo graves consecuencias espolvoreando cenizas emulando correspondencia. Frescura interrumpida, estado catatónico desigualando planas blanquecinas retratándote casilleros endiablados, esperando aparezcas.
Aparecer, renacer, volver, creer, ceder miniaturas a cambio de un solo instante; sea un adiós completo, un no puedo ir más lejos, debemos terminar. Mejor iniciar. Cosmógrafo laberinto, adjuntando pecados prometiendo no perder jubilo dejando el pequeño jardín medianamente oculto entre ambos.
Se fue Abril, ésta vez no nos lo robaron.
Lo deje ir.
Confundiéndote neciamente.

Otra noche aterradora; fantasma sin alma, recurres al franco desalojo, exhumando mi tranquilidad amontonando coordenadas irrenunciables. ¿De qué sirve despertar si no sé dónde estás?, me prometo no pensarte. Evaporando regiones sintetizadas, salen otra vez las ideas venidas por un círculo gentil, alumbrada connotación enraizando levitación moribunda; veo soles duplicando espejismos en plena carretera sin inspirarse vaciando realismos adscritos a la nevera descontrolada. Atracado por mi propia sombra desestimada, caigo en un amargo enclave avinagrado, reconociendo sabores inmortales, ardiendo en una pira de relevos, instrumentalizando agravios paulatinamente; ¡salta la masa sin sentido dentro mi pecho!, pronuncia sílabas ilegibles, el daño vendrá por los parlantes, presentimiento descontrolado adjudicando presión en las válvulas exaltando alegría impar sumando frío/ sahumerio escarchado al deslumbrante danzar de cabellos ondulados, rostro borroso, esculpiendo tono de pelirroja airada, sustracción elemental dilatando fabula desconocida alaciando en negro nubarrón ésta atracción incontrolable, desestimando toda forma natural y color juglar necesitando estrellar la vida en un rostro inconfundible.

Indeterminada.
La melodía me encuentra sin darme tregua; caigo paralizado por la emoción, desconectado recordando la primera vez que la oí; trayéndome alegría. Lapidándome. 




Boceto  fraccionado.
[Amorío descomunal en nublado panorama.]


Recibo la anti tesis de la claridad.
No es sano vivir así, estar a un paso del mejor sueño; la única enamorada.
Estoy zanjando yuxtaposiciones atragantadas en una conversación indirecta.

Persigo estelas benignas, afrontando hurtadillas menos vistas arraigando tu calor; confabulando pirotecnia. Tiempo peregrino; eclipse aromatizado reflejado desde encuadernaciones sinérgicas. Imperando cruentas coincidencias. Indolora transición espantada, pretendiendo subsistir contra viento y marea. Cruzo la ciudad paralizada, secando traumas contemporáneos en parqueos adyacentes al estúpido tumulto, protuberancia socializando gentíos airados; estilizando bloqueos. “Venga; ¿adónde va?”, me pregunta una chica en una bicicleta con una canasta presumiendo cintas muy monas. Venia y despedida, pero ella me sigue dando vueltas alrededor; tengo cierta desconfianza de las chicas en bicis coloridas, pero no hace caso sazonando pandemias cobrándome calma saturando toques a la campanilla. Cielo azul, contaminación aminorada bajo factura progresiva del pogueo histriónico entre políticos fracturándose en cualquier oportunidad por tener los mejores cortes que ofrece el matadero electoral. Canibalismo infantil.



La chica de la bici, opta por caminar improvisando conversaciones elevadas; sonrío, asiento, sin darle chance a platicar cortésmente. En otra vida, en otro momento quizás. Confundo vías respiratorias escapando de la dulce melodía que sabe dónde pillarme desarmado, arrojé el escudo hace algún tiempo. Revoloteando candilejas policías nerviosos gasifican a cualquier sospechoso de querer desestabilizar el sacro santo proceso de cambio. Escapismo campante, aparecemos en una callejuela extraviada figurando oficios clasificados en todas sus formas reinventando ofertas, al abuso de lo absurdo; ¿qué clase de discurso quieren vendernos condenando las villanescas cláusulas del capitalismo, rindiendo culto al consumismo? Todo tiene una razón de ser, el universo es una compleja ecuación inalterable; fijándonos en los anuncios encontramos uno bastante cabal a mi dilema. Subir resulta incómodo con la bici, su dueña pese a mi falta de cortesía insinuándole que quiero seguir sólo, insiste en acompañarme; al llegar, en la oficina indicada vemos toda clase de adventicios proverbiales, yerbas, cabezas disecadas, cartelones de los años 20s, corazones enyesados, criaturas misteriosas adornando zodíacos bizarros. Salé a nuestro encuentro un sujeto vestido de manera estrafalaria.

  Jirones, tengo el corazón hecho jirones amando sin prescripción, amando severamente a una Ilustrada Desconocida cuya presencia enfatiza cualquier sintonía semejante, revistiéndome con suplicas y suspiros al pie de su ventana.

Ordena que guarde silencio, memoriza constelaciones; sacando de la manga izquierda un conjuro para adormecerme, me pide que coloque mi cabeza sobre una mesa desgastada, sin entender empiezo a preocuparme cuando la chica de la bici lleva sus manos al rostro extenuada de miedo. Sin pausa, o previa advertencia el estruendo mutila pensamientos ferozmente: melodías inmersas, fragmentos de musarañas risueñas, sus palabras calcinando mis ojos, las desdichadas esperas, su aroma quinta esencia universal, particularidades incalculables, ¡aquélla sensación del 2010!; electrificándome. Rompecabezas inestable pendiendo de un hilo. Parten las ilusiones, ensoñaciones complicadas, las certezas, las confusiones y las posibilidades. Mente en blanco/ en calma aparente.       

 “A todo lo largo de la vida amorosa las figuras surgen en la cabeza del sujeto amoroso sin ningún orden, puesto que dependen en cada caso de un azar (interior o exterior). […] Cada figura estalla, vibra sola como un sonido separado de toda melodía o se repite, hasta la saciedad, como el motivo de una música dominante.
Fragmentos de un discurso amoroso – Roland Barthes   


Ligera suspensión; intenso borrón merodeando partituras deshilachadas del propio acento filarmónico empedernido en remediar el terrible vacío evocando claustrofobia romántica; me siento ligero, desprendido rememorando algo más allá, exiliado añorando algún lugar; ¡en fin!, supongo son síntomas tardíos de la post adolescencia. En cada reflejo, encuentro fraguada una imagen impertinente; insistiendo en mudas piruetas, sujetando recuerdos. Encuentro pasadizos en mis pupilas deshilando afecto extrasensorial intentando decir algo.
Algo más allá.
Algo más.

Busco refugio escribiendo, pero mis dedos siguen un ritmo propio:quererte no duele, ni pesa. Ni libera, ni alumbra. Tampoco oscurece o aclara. Quererte simplemente es una visión.Un sueño desmedido, atenuando posibilidades que quizás sean incorrectas, pero hoy omitamos los quizás y pretendamos un final feliz esperando sin argumentos nocivos al afecto.
Sea ficción, sea mística correspondida. Sea producto de la colgadera, sea antes de comenzar, o sea simplemente algo perdido por el tiempo; decolorando estaciones en separación inadvertida; ¡tengo tú nombre bien amada escrito en mi alma exhortando cada día certeza por reclamar tus labios míos! Soy un cretino trapecista incapaz de brindarte seguridad, oculto en altibajos desafortunados, enmarañando mi sangre a tus tardes, por necedad propia de mi raza y la necesidad impropia de amarte, sin verte, sin conocerte, sin saberte despierta o carismática. Eres una idea, fugitiva dándose modo para sonreír plenamente.

Ser reiterante/ inquietante, espejismo vitoreando pulsaciones naturalizando todo sentido, insistiendo en atenuarse como significado empírico. Punto inicial. Génesis. Opera prima. Redundante catarata de alegrías interminables, obligando detalles a curar toda herida, a quedarse asimilando fervor, esperando comprenderla, quererla, sentirla. Presentimiento voraz esperando cualquier momento para explotar dentro mío; ¡señales luminosas a plena vida del día benigno! Un día completo, sempiterno y claro. Claridad. Proximidad. Me sobran estás palabras, e intento adormecerlas; mientras reconozco en la luna una dirección, parece violenta, enfurecida esconde halos y brillo dejando calar nuestra noche tan oscura que podrían perecer todas las sombras en su abismal tono incoloro. Bandera pirata, estribillo gitano, compleja cercanía; en rosas risueñas, margaritas gesticulando frases bonitas danzando en sincronía con una melodía de algún tiempo, que en un momento dado sin saberlo llegaría a mí, emergiendo del contacto primordial con una ella invaluable.

Ella mitad, faltante.
Ella; oculta en mis altibajos. Recuerdos cercenados, coloreando fragmentos de sueños rotos/ debajo de mi piel, encuentro algo ajeno, una intrusa adorable, una sensación que conlleva a una virtual sospechosa.


– ¡Salud!; corren ventiscas oportunas y todavía tienes los pies en el suelo.


– ¿Y a dónde debo ir según tú?


– Escucha.


– Estrellas benditas en brillos misericordiosos.


– Acércate y escúchame. No seas tan huraño; solito te metiste en semejante embrollo, necesitabas un augurio; alguna referencia posible. ¿Qué te dice mi corazón?


– Son música, y son diabluras acarameladas. Caramelo, me gusta tanto esa palabra; tiene ojos acaramelados decodificando mis palabras con una sonrisa expectante. Tú tienes un amor virtuoso fraccionando memorias en los dedos y saben dónde buscar refugio cuándo el olvido se quiere entrometer en el amor.


– Respuesta egoísta. Antepusiste el cálculo al amor. Escucha.


– Son mis latidos alterados. Tienen una visión por delante y detallada, esclavos de alguien más. Escucho sus dedos, tecleando con fuerza, escucho dedos electrificados. Escucho pasos dentro mío en el viaje del oxígeno por las arterias; la escucho reír. Necesito escucharla reír.


Lo esencial es invisible a los sentidos. Si tienes un amor sobrenatural no esperes conjugar palabras para obtener una respuesta. Sólo sonríe, deja el escondite y ve a ella, reclamando su amor; recuérdale que la felicidad es de ambos. Tú, ten seguridad, no amargues sus venas ni amargues tus días dudando; ¡eres un tipo afortunado!, pese a ser aspirante a anticristo tienes la benevolencia del Gran Arquitecto que respondió  tu ruego, pero dicho milagro tiene un costo muy alto, porque ella te ve con buenos ojos y palpita con tus ocurrencias. Confianza, gentileza, surrealismo. Agur, intenta solamente ser buen tipo.

Me agradan las chicas en bicicletas coloridas, se marcha pero está sensación imprudente vale un Potosí. Parece recobrar color y palidez la luna, selló postales alrededor de mi ventana; encuentro declaratorias infatigable quemándome los labios. Cara a cara/ piel a piel/ ambos en una mismo plano. Oraciones significativas; una sensación por favor. Es tan terrible pensarla, pensar que todas las señales tienen renombre al haberla encontrado sin saber qué hacer para distraer constelaciones y darle un beso. El beso soñado desde el principio de los tiempos; un beso perfecto, no pido nada más, podría morir contento en sus labios y saberme dichoso por tener la antesala del paraíso presente.

[Beso telúrico, oscilando plaquetas al ritmo de nuestros latidos.]
Todo tiene aspecto de ser nuevo; verse resplandeciente, las estrellas derrochan hermosura, el viento tienta suertes engranando mensajes tan dulces como la miel sobre el vientre de la bien amada; reacciones misteriosas pulverizando tentación, trayectorias conocidas escritas en la piel, vividas antes de soñarlas, prometiendo no ser olvido, prometiendo regresar todas las vida a ella. Amanecer, foráneo, quebrado, sin usted tiene más de invierno que el sol completando círculos, despertando las flores y la vida misma nutriendo encantamientos. Alboroto festivo, proclamando melodías deseando despertar a los días melosos. Recuerdo tener tu mirada en la nuca, sintiéndola presente, inventándola en mis propios ojos deseando a quemarropa. Deseándote Ilustrada Desconocida; búrlate de mí, llámame ingenuo o catalógame de estúpido, pero en todo este tiempo calaste dentro mío poco a poco las iniciales del nombre que me escondes sentenciando siete letras en sombras inhóspitas, siéndome tan preciadas. Invisible e indescifrable; me haces muy feliz.


Cuando estoy perdido un poco loco por ahí
Siempre hay alguien con tus ojos esperando hasta el fin.
Porque dar es dar,
Dar y amar.
Gracias nena por tu vida una vez más.
Dar es dar – Fito Páez


Esperé a medida que se disolvían las gotas de lluvia,
encontrarme contigo envuelta remarcando  poesía,
renacer, viéndome reflejado en tus ojos de musa prohibida;
¡distante, e inalcanzable!, pero no importa,
nací para contemplarte/ compaginarte piropos, malabares y gracias;
porque simplemente pretendo darte palabras a tu medida.

Tosco, por el nombre te negué más de una vez.
Muchacha imposible, permíteme redimirme;
acercarme lentamente y tomarte por la cintura para llevarte
a todos los rincones del cosmos besándote los pies.

A ti no te debo promesas, pero si la proeza de la plenitud.
A usted no le hacen faltan mis caricias pero debilitan tu altar;
añorando la escritura de mis dedos en tu piel descolgando virtud
aclarandotravesías descoloridas.

Tú no eres mía, siempre propia; no quiero nada de ti, añoro un beso tuyo; ¡sabiendo que son tus labios la única eternidad conocida! Si, el destino tan sólo reservaría ése único placer estaría agradecido con esta vida, ¡por ti daría rienda suelta a la malicia alborotando capitales; batallando cada fibra de tu atención para conquistarte!; pero soy fiel a mis credos, contigo descubrí que el amor es una fuerza misteriosa y encantadora; ¡destruye!, sin voracidad ni ambición, únicamente vale la sinceridad y la correspondencia; sentimiento que acoge imágenes sobrenaturales alimentando un sueño dual, emergente e imperante en cualquier relación de detalles importantes: una chica caminando por tierra brasilera volteando repetidas veces, algunos; “nadie ha hecho nada semejante por mí”, miradas risueñas invitando a quemar la magia del momento, un regalo, un piropo mal entendido, las risas musarañas; la esperanza de encontrar un tono que altere el ser completamente. El amor es la constante destrucción de lo imposible. Es democracia creativa entre cuatro pupilas saneando cada momento inventando legibilidad en cada proceso. Quién ama una flor semejante a miles de flores; sabrá que la suya es su tierra, su color, su nación y su verdad intangible; y será menester urgente tratar con gentileza a toda flor por guardar semejanza con la hermosura de la suya.Helenaeres un espléndido jardín vitoreando colores sublimes, impregnando melodíasinterminables, turnando sobresaltos sensacionales arrancando trozos del cielo para alcanzarte en una esquina, comprometiendo un pensamiento aislado endulzando algún momento tuyo, perdido; apoyando mi imaginación sobre tu hombro.
Noche vertida en tinta sublime; sorpresa y desarraigo, embelleciendo la pirueta que me lleva por los  recovecos encantados de tu vestido, estallando pinturas hechas a tiempo escarlata asegurando fascinación completa merodeando constelaciones. Si necesitas mi nombre para agitar alguna nube gris, o cumbre de tristeza siempre contarás con él; está marca legible en la penumbra de la duda, tiene firmada rastros tuyos, en espera/ en áspera vigilia remontando eternidades sujetando nuestra inquietante provocación, traduciendo calcomanías arrancadas, abstrayendo esperanzas girando muchas veces el dolor inexplicable. Querernos, parece vital, e injustificable, interminable e inexacto. Al mismo tiempo es un trapecio mortuorio acrecentando minutos sin poder estar juntos en cada momento. Soñándonos justificando realidad en todas las bifurcaciones que dimos antes de irnos de los cuerpos por encender señas lunares y dividirnos en caminos que siempre darán al centro del corazón que compartimos; ¡dime iluso mujer!, pero tú y yo tuvimos los labios enredados desde el inicio de los tiempos.

Deseo reencarnado, confabulando el beso magnifico que despierte dos organismos en una sola canción.




Los amantesse quitan las palabras de la boca”. Todo coincide: pausas y exclamaciones, risas y silencios. El diálogo es más que un acuerdo: es un acorde. Y los enamorados mismos se sienten como dos rimas felices, pronunciadas por una boca invisible.
El ritmo-  Octavio Paz

Atraviesa una melodía el silencio vespertino, contrayendo nupcias con el esqueleto enrojecido, combinando frases estáticas  sacramentadas al inicio de la lengua, convencidas que al final de la vida tendrán valor para la interlocutora idónea, terminando búsquedas y ausencias; atando piel anonadada sobre todas las espigas adoloridas que mecieron vientos fortuitos en el descampado proverbio del afecto remitente, aderezando exactitud incriminada azuzando aquél telúrico sentir abreviando fatigadas caminas enterando círculos. Azote del piano, golpes hechos notas notorias; ¿para quién; para todos?, ¿para éste preciado y preciso instante? Tal vez nunca se supo su origen, así es el arte, si es sincero es arte, si es una pose es un botarate regadero venenoso vendido por la intolerancia al creativo compás de la palabra perdida. Para mí, sólo es un nombre, una chica detallada en todo el expediente del alma venturosa por no sentir soledad y saberla deslumbrante en alguna parte, en algo más que las cosquillas de un pronombre afecto por la ley de gravedad.

Eh ahí el reto de la obra: tener importancia, adquirir vida propia, desprenderse sin recurrir más a las manos y correr por el universo alterando sentidos, inyectándose festivamente, exaltando otras vidas, que preciarán el arte en su propia tenida y junto a nosotros regresarán al big bang encadenando ideas, emoción colectiva. Pero en lo particular; no logro visualizar a nadie enterando vacíos con estas palabras, más para escribir durante años e visualizado una lectora única/ trasparente/ infartante. Voracidad inalterable de la técnica, el desgaste promontorio del notorio acicalamiento del verbo cabal; sea amor, libertad, irreverencia, locura, tenacidad. Formas vedadas, asemejándose a las referencias; un solo de Zappa, juegos clarividentes de Eco, la sensibilidad de Janis, lienzos tenues de Rembrant, astucia de Richelieu y Maquiavelo.  Estrechando claridad juramentada a un propósito que se desvela solamente con el corazón en la mano; trascender. Ahí es donde juega su partida más perfecta el destino, violentando apariencias insaciables cruzando palabras, sacando a flote un pensamiento resguardado, evitando tenga contacto racional y sumerja completamente la desalineada fragancia atravesada en toda partícula concentrada del cariño único. La interprete desconoce el valor de sus notas y voz para mí; no tiene idea del profundo regalo  hecho sin saber siquiera que existe la circunscripción 444 (…el espacio de mi cama y la mesa que uso de escritorio.) dónde avanza su música condecorando presagios de la Ilustrada Desconocida trayendo algo de elladesde el otro lado del mar.

Al finalizar, simplemente tengo el cuerpo imantado al espacio vacío dónde debería estar su retrato; ¡la imagen inicial de mi vida!, ¡joya psicodélica, albergando todos los colores!, ¡su rostro evaporado por mis ojos en la sonrisa más pura! Quererla, sin verla, necesitarla sin conocerla, es locura, pero limpia y trasgrede cualquier gramo infeliz merodeando neuronas electrificadas esperándola. Ha sido un encuentro fenomenal, pergamino de caminos infinitos, explorables desde un teclado versátil y el corrector ortográfico entonado. Pero la radio confunde tonos; ¿cuánto tiempo eh vivido retroalimentándome del reproductor?, sintonizando espacios en el dial, esperando descubrir a la pitonisa, me confundo con otras voces. Clavario indiferente. Cortarse las venas en plena vía, sin saber por dónde podría encontrar un augurio, una referencia, una señal; palabras alentadoras, efecto musaraña. Se agudiza la conversación la con la virtual sospechosa. Genialidad indolora haciendo su paso por mi ventana, apedreando vendajes, astillando mi cerebro con su ritmo nebuloso; lector derrotado, soy desmembrado entre post y ventura. Nuestra melodía asalta ansiedad cada noche fugitiva, y no poder entablar con ella una charla directa, CLARA, sin reservas. Su complicada voz abre piel, brazas vanguardistas; “Y te pican los ojos, es de la sal y del sol y de la canción. De la canción. Y lo peor es que no te la sabes, porque en realidad no la soportas. No eres capaz de escucharla entera, porque la primera frase te destroza. Te da tanta pena que te destroza*. Me aturde, me fascina que lo haga. ¡¡¡¡¡Me tienes colgado!!!!! Quiero gritarte amor en los cuatro vientos inclinado tu cuerpo al éxtasis bondadoso descubriendo tus secretos con los labios; ¡carajo!, te adoro por los estragos que haces en mí. Venga, no más misterio por favor, charlemos.

¡Una vez si te parece!

Hay si no fueras tan genial, no soportaría tus silencios. 

Vas a matarme. Eres mí lapida cristalina; puedo estar equivocado, y estar exagerando, pero al demonio la vergüenza, si no eres me valdrán las palabras para adornar el velero y confiar que estaré más cerca de la Ilustrada Desconocida oculta en mi sangre, provocándome desde lejos a seguir viviendo.
Vivir por escribir su sonrisa.
Imprimir historias, inspiradas en sus pestañas.
Ambicionar renombre; para embaucar adorados gemidos a mi musa.
La chica del otro lado de las musarañas.

(Estoy aburrido de prestarme puntos de vista pertenecientes a otras para adornar tu ausencia.)







Si alguien ama una flor de la que sólo existe una en millones y millones de estrellas, es suficiente para sentirse feliz cuando mira a las estrellas. Él se dice: Mi flor está allí, en alguna parte.
El Principito –
Antonie de Saint –Exupéry.

Es la noche indicada; hay tanta belleza resplandeciendo en la luna, que no necesito linterna para ir a recolectar destellos. Mi máquina voladora se ve muy maja; re pintuda. La Chica de Papel excede en mal genio, la invito a venir conmigo pero finge que mi voz es un débil lamento boliviano. A las gatas no les importa mucho; ¡hilaridad!, hace algunos años visité a una compañera y cuándo le dije que tenía una gata, muy sería me preguntó si era la nueva forma de referirse a las novias. Tengo impresas todas las fotografías de las rosas para regalarlas. Música aleatoria. Una chalina de alpaca, el mentado gorro negro; en la casa del vecino suena mi antiguo tormento popero (salvo el disco “Cuándo los ángeles lloran”; Maná es pop nomás y “Eres mi religión”, una tediosa balada.) a todo volumen, hace unos años le hubiera bajado el vidrio de una pedrada. ¡Es demasiado relajante destrozar ventanas!, vandalismo creativo. Hora de partir.

No es necesario ir en busca de la última musaraña de la ecuación; le he regalado demasiadas rosasy debe pensar que estoy chalado. Nuestra señora de La Paz, cuyas luces se emparentan con los cerros, tierra subliminal, extraviando tiempo en los cerros, anárquica capital; 203 años de ser cuna de grandes ideales. ¿El motivo del viaje?; las musarañas se perciben encandilando risas estridentes, con el tiempo van juntándose revelando el querer indicado. Soy un sujeto acostumbrado al viento de cordillera, adoraba el frío, pero con algunas quimioterapias entendí eso de abrigarse. Ahora, renace nuevamente el gusto, tener las manos frías resulta reconfortante; ¡es tomarla de la mano, simbólicamente! Las venusinas me reciben con alegría; al explicarles el motivo de mi visita, me invitan a ver una puesta de sol; ofrezco recitarles algunos versos, pese a mi voz harapienta.

Venusinas.- Vale muy amable, pero preferimos otra gracia.

– ¡Ustedes digan sí está a mí alcance, cuenten con ello!

Venusinas.- ¡Vamos!, ¿no tiene mucho más valor lo imposible?

– Ciertamente. Pero si me piden esconder la luna, o cambiar el color del sol; todos nosotros saldríamos mal librados, ustedes no tendrían lo que quieren y yo fracasaría en mi intento de obtener un destello claro para mi resonante amada.

Venusinas.- Verdad. La pasión desmedida debe corresponder al ser que emite la respiración por ti; para ti ella es alma, vida, fuego, tierra, agua, aire. Ten fe, merecerla te tomará una vida entera, la alegría de sembrar cada día un poquito más su cariño. El amor revolotea fuerzas superiores a toda ensoñación; es la dulce realidad abismal, superando expectativas. Pero necesitas mejorar tu aspecto, estás bastante descuidado.

– Primero el impulso; mientras tanto soy marioneta de la espera.

Venusinas.- Vana sería si supieras el desenlace. No estamos muy seguras si lo que queremos pedirte es algo imposible, o complicado, para nosotras si lo es ya que no hay esas plantas por estos lados o los sobrecitos; pero, sentimos su aroma todas las mañanas desde tu planeta y nos gusta mucho y por eso queremos una taza de café. 

Al poco rato el agua hervía, y yo batía el café en las tazas; azúcar morena un poco de coñac de guinda, derritiendo en promesas imposibles concordia hecha barra de chocolate. El aroma refrescante cubrió todo el planeta, las Venusinas bailaban dichosas, obtuve un destello inesperado, similar a una catarata cristalina. Nos despedimos, con promesas de cada vez que pudiera regresaría con café para ellas. En la máquina voladora nuevamente, emprendí viaje a un lugar no tan maravilloso como el primero, pero era sumamente importante ir. Bajé a los infiernos tomando una ruta que no me estaba permitida, centinelas aterradores ordenaron que baje de la máquina voladora y me condujeron ante la Princesa de las Tinieblas; al verme sonrió:

  Tú no entiendes; insistes en pedir señas de la Ilustrada Desconocida por estos lados, ¿cuántas veces tendré que sacarte? – Asintió sin enojo. 

– Usted sabe que mi presencia no la molesta; somos amigos.

– Estoy encantada de verte; por supuesto debo pensar en Helena, no creo que ella quiera perderte, ¡sé lo que piensas!, ahórrate estupideces, estás muy cerca, la tienes aquí entre tu alma y la magia, pero eres tan torpe; en lugar de estar festejando quieres claridad, palabras certeras. Regresa, ve a desangrar textos para tu amada. Elige el amor, quiérela; ¡no importa si no te corresponde!, ¡no importa si no llegas a conocerla!; conserva ése amor, evita la tristeza, si ella se aburre de ti; la olvidas, simplemente, das vuelta la página. La literatura no es una esposa infiel, sigue masacrando teclas, crecerás y te consumirá, ¡tal vez alguno de tus escritos adquiera vida propia y sea importante para alguien!Me gusta verte sonreír, al final si ninguna otra te quiere recuérdame, te recibiré con los brazos abiertos. Antes de irte elige un obsequio; en la siniestra volteo coronas y con la diestra descorono vendettas.

– No podría aceptar un beso suyo; pero agradezco el destello, me es mucho más preciado. Yo traje un regalo para usted; es la imagen de una rosa, quizás la más especial que tengo, para usted será una chica de papel espinada y siempre tendrá palabras electrizantes. Adónde vaya siempre diré que tiene lindas piernas y es toda una dama. Agur Princesa de las Tinieblas espero recuperé algún día el sitial que perdió por su codicia.

Viento nuevo, soltando trayectos, devolviendo las estrellas que robé en la fiesta de la luna, la chica pelirroja sigue contenta con el gato en su regazo. Tiene ojos de Carmelo y una cinta en la pierna, la chica más contenta por el beso con el farolero me abraza y desea tenga buena estrella para encontrarme a su debido tiempo con la bien amada. Encuentro a la chica del lado brasilero; la primera vez que nos vimos por terco no le devolví la sonrisa, ahora le dejo una inconfundible. Una caja de chocolates para la simpatiquísima doctora y sus enfermeras. Descongelo a la Condesa y bailamos salsa sin insinuarnos. Quedan tantos lugares por visitar. Caen las estrellas, renacen las luces transversales, los piropos incendiarios y toda fotografía destinada cumple su propósito. Doy vueltas, enterando destellos. Sigo instintos recomponiendo algunos malentendidos. Pago deudas con las gitanas. Encontré a la Dama Aristogata tratando de fastidiar a otro antiguo habitante de los misterios.

– Vamos mujer; ¡suficiente joda es ver caer los paradigmas que sostuvieron las fronteras durante siglos!

– Mucho tiempo sin verte querido; pensé que me olvidaste.

– Es verdad; sólo me interesa una mujer en esta vida.


– ¿Te corresponde?; ¿tienes sus ojos?

– No interesa, tenerla no es la finalidad, saberla en alguna parte es mucho más importante.






9 comentarios:

peyote dijo...

* Big_attic

Abismo dijo...

Entonces este es tu blog??
vale jajaja
suelo visitar todos los perfiles que poneis, creo que me hice un lío---

Buena historia tu chica con bicicleta colorida ;)

Eso sí da para un montón de post, pero ya he visto que te encaprichaste de post largos jajaja

Hazlos como tu quieras, que para eso es tu blog

Besos abisales, espero haber aceertado esta vez

Verónica C. dijo...

Tendré que volver con tiempo y calma, hoy no es mi día.
Pero me dejaste pensando en eso del cariño... Qué es el cariño??? Tal vez lo que queda después de haber amado pasionalmente o un gesto amable ante la nada.

Saludos

Sergio dijo...
Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.
big_attic dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
big_attic dijo...

Muchas gracias por la difusión en primer lugar :)
Por otro lado, creo que ha habido un malentendido...No entiendo el porqué del último de tus comentarios. Quizá creas saber quien soy...pero no, en serio ¡es imposible! Siento la confusión.
Estaré encantada de que sigas comentando mi blog.
Un saludo,
Alicia

Cl@u dijo...

Hablando de perfección, hace como dos semanas, en medio de una discusión después llevo a no emitir ni una palabra mas, alguien me dijo que la perfección no existía, que no todo era perfecto, a lo cual yo respondí que yo si era perfecta y que todo debía ser perfecto, se que fue la PEOR respuesta del mundo y que yo estoy muy lejos de eso…
A veces es mejor no decir nada, y seguir con el silencio… A veces…
Y tienes toda la razón del mundo al decir que los más sensibles son los que más daño hacen.
Me agrado tu post… (En si me agrado la parte de la perfección)
Saludos cordiales

Maxsand dijo...

tiempo que no me aparecía por acá...se extrañaban estas lecturas...

Cl@u dijo...

Si es cierto, lo siento, me equivoque al comentar, bueno soy algo nueva en esto.
Por lo que entendí, tú quieres a alguien, a quien no conoces y a quien no ves, eso es un poco ficticio y hasta paranoico… No es mejor querer a alguien a quien uno conozca y vea, con todos sus errores y defectos?