26 nov. 2010

Pegamento.

Ya nada sabemos, somos siempre los mismos,
sólo escuchamos el odioso rechinar de los portones
y el retumbar de los soldados que marcan el paso.
Despertábamos temprano, como para la misa matutina, y atravesábamos la capital totalmente salvaje

Dedicatoria – Anna Ajmátova
Marzo de 1940
















"Yo que nací sin poder


Yo que luché por la libertad


Y nunca la pude tener,


Yo que viví entre fachistas


Yo que morí en el altar


Yo que crecí con los que estaban bien


pero a la noche estaba todo mal".





[Demoliendo hoteles ]/Charly García.


























Agosto,






trasquilaba ritmos,






los pasos de los que morían uno por el otro;


multiplicando vacíos aforismos y destiempos


en la misma cama y el mismo retrato.
En una vereda, quemaba el señuelo.




Tejía mentalmente un pañuelo con bordes,


mientras ella
cogió a Cortázar


del taburete,





tres plumas y un lápiz de néctar.






Salió apurada,




divagando por avenidas cristalinas.

Fumó cigarros perfumados de canela.







Zapatos calados para el mal tiempo.
Esperó un taxi coloreado a tono,


pintando de candela


con los acordes sumergibles de Thelonious Monk;







dejándose llevar, intentando descifrar la ruta del piano.








Esquinas quitándole sintonía,







lluvia de medio oriente.
¿Cuántas cajetillas, necesitaba para construir una balsa?
-En caso de inundaciones-
¿Habrá apurado tanto humo, para construir una embarcación cómoda?








Los fumó durante años;







solía comprarlos primero








a un enfermero de la guerra nostra ,






hablaba del berrinche rockero en pausa aletargadas describiendo







melódicas aproximaciones a Monk;







desapareció del parque








Los feriados de 7 a 9am








por suerte pasaron como pretexto para fumar siete a nueve cigarrillos,







escribiendo groserías con las cenizas.








(Retaguardia banal,







resignación,








Blue Monk,







pesimismo destripado,










ella dibuja en hojas sacro santas; pureza y repercuciones positivas.






La fuerza naval se oculta en las cajas de los heladeros.)








El día terminó la sal yodada en las heridas,







poesía nuevamente acribillada,







cartulinas y caretas,






los sacrilegios en la cartera







intercambiando cortadas








Recortando los aburridos feriados lluviosos







Condonado hogueras




novedosas en los montes ensartados







siguiendo los golpes en las teclas del piano









con una sobredosis de nuevas sonrisas.
Descifrando el nuevo ruido,








respira tan ella ,






le vendieron una cajetilla de intoxicante espera.






Vació el contenido fatalista de su cartera juntó








129 dudas apacibles fumigando colgaderas







7:49pm tres envolturas para recibo de coartada
No encuentro el libro de Cortazár.







Olvido haberlo leído.







Invento un mal hábito de la desconocida en la descolorida ausencia,




el mal habito de extrañarnos cortando rimas primas indivisibles.

Mí vecino reconoce los acordes, jazz.
Ahora el rojo es mí color favorito, y muchos otras señales invisibles improvisan lo que siento sin hazañas completas.
Ella siempre tan propia y ajena.













Ella es una imagen borrosa,
no logro tener la mente en blanco; como si fuera suficiente para verla plenamente. Ella es un conjunto de sensaciones , habitando entre ensoñaciones y colgaderas. No sé, si es pelirroja o tiene varios abracadabras. Boleto de dulzura al maravilloso exilio paseando los dedos por sus piernas desdoblando eternidades.
Amor iluminado desintegrando ausencias/ vacíos / pasiones incompletas.


La naturaleza de los pueblos es volúble , y es facíl convencerlo de algo, pero es dificil mantenerlos en esa convicción; por eso conviene organizarse de forma que, cuando el pueblo ya no crea, se lo pueda obligar a creer por la fuerza”.
Maquiavelo.











Sería una persona mucho más contenta si una bruja no me hubiera dicho que le ojo vigía tenía las pestañas pegadas al monitor. Que no te brillen los ojos con malicia, peor aún no pienses maldades elegantes. Tres marcas de gracia un bocón altanero y luego el ego por las nubes. Pero; ¿sirve de algo?, quizás.

Verano, invierno, cada veinticinco minutos, nunca se sabe sólo se reconoce el frío. Frescura de concreto. Recolectando sangre de adivinos para terminar la enmienda que evite burlarse del primer mandatario. ¡Sensible!, cielo nublado, mejor esconderse.

Tenía muchos sueños rotos.
Recortando cuentos desvencijados, esperando, una señal, un oración incompleta; un rumbo. Recogí siete vidas del burdel de los labios hechos cenizas al calor del momento. Divagando me enrolaron en una comparsa de diablada; ¡las chicas de falda corta, nos cortan el lado racional! Bailando recorrí la verdad enclaustrada dentro el fogoso ademán que emiten las pestañas traviesas. No quise ir más lejos, regresé el disfraz; soy diplomático, entre cielo e infierno”. Espina dorsal fracturada con una sobre dosis de ilusión, revisar el blog y descubrir una anomalía fantástica en los posts de agosto. Medio segundo, excesiva felicidad.
Los pies sobre la tierra, mejor así.

6 de agosto.
¡Mierda!
Cómo quisiera que estuvieras aquí.
No tiene gracia; un nerd salesiano antipático describe una lavadora cósmica y no estás aquí para compartir la broma.












No estás, eres de arena, vertida sobre tinta noble, recorriendo tus venas, desangrando mi imaginación. Banda de colorados resaltando paso y marcas, calles magentas, vuelos de aves tercas, mentiras reeditadas con amor propio, únicamente.
Los “inteligentes” se paran en las esquinas, se sienten malos, pero son unos fantoches sin sesos. Dan pena, mitigan miserables creyendo complacer a sus amoos, pero su juego es un truco gastado que no sirve para custodiar el morbo de su corrupción.
El ser humano se corrompe por estupideces.
Tengo lastima por quiénes tengan que limpiar el chiquero del cambio.


Un sujeto me persigue varias cuadras, intentó escapar; no tengo la menor idea de lo que quiere, es azul y no ve más allá de su propia locura. Pasadizos y signos zodiacales, le pido a un fantasma que me esconda; “Deja de alejarte”, no digo nada el tipo me alcanza.

– Si yo tuviera su cabeza…








– ¿En serio?

Abro mí mente. Se la entrego. Mis pensamientos, estrategias, conspiraciones, textos, guiones, reflexiones.
Recorrí la ciudad, con una herida de la noche trasquilando en el frío está mundana soledad. Ni los piratas ni los “oficiales” tienen emociones prestadas. Una vena on-line, palabras prestadas y los oídos arrullando ternuras;
que devora mi interior y ahora solo quiero
darte mi calor
tenerte cerca darte todo mi amor
[ Hay amor - Natalia Jimenez ] ,
la guitarra explota en un lugar supongo se llama corazón, que supongo salta de emoción cuándo se tiene un sentimiento correspondido, por minutos muerdo una muerte dulce.

Es terrible, por un momento sentir que alguien podría perderse por mí. Pero bendito segundo inventado reclutando versos juramentados/ en pormenores y ventarrones. Olvidando/ que nunca sentiré algo así. Permutando/ distancias insolubles.

¿Seré feliz, alguna vez?

Cruz, espada, intensidad.
Una voz profunda emerge de la oscuridad, su dueña; ¡hay, no existe descripción posible!, parecía una mujer joven, pero no lo era, sus ojos encerraban mil conocimientos multiplicando soles muriendo y lunas naciendo en cada parpadeo. Vestía de negro, pero resultaba difícil determinarlo, su ropa cambiaba de color conforme dirigía la mirada. Tenía un sombrero de ala ancha y su belleza enfriaba cualquier mala intención o pensamiento lujurioso. Pero su cabello, era de un color que un principio me pareció naranja.

– ¡Saludos!, yo puedo ayudarte a ser feliz. Vamos chico, no seas orgulloso y acepta, no desconfíes, ni intentes leer mis pensamientos. ¿Pero?; te vez distinto, ¿no tienes habitualmente engranajes rodando en la cabeza?

– Hola, la verdad pareciera que me conoces, pero yo nunca te he visto.

– Es evidente, pocos mortales tuvieron ése placer; no me ven, pero me encanta caminar entre ellos, e ignoran la admiración que tengo por ustedes. Tal vez, no me reconozcas que es distinto.

– Sin duda, es la primera vez que conversamos; sin embargo usted me recuerda a alguien.

– A ti mismo.

– ¡Por favor!

– En serio querido Peyote, muy en serio. ¿Aceptas?

– No que va, es usted muy amable…

– Dîkodema para servirle a usted. Quizás a la ilustrada desconocida ése tono pálido le guste, pero no creo que te quede bien jovencito.

– Es usted la compañera de Zakeo el oscuro. El Brujo me contó…mejor dicho me advirtió…

– ¡Por favor querido!; las montañas temen a los magos por que les agradamos, pero si yo te hubiera visto antes de que lo conocieras, te hubiera dicho algo similar. Yo también he escuchado mucho sobre usted.

– No, ¡qué va!; soy un tipo insignificante.

– ¿En serio?, entonces estoy perdiendo mí tiempo, y me es muy valioso. No mi querido viajero, no; alguien que habla con montañas, rosas, gatos y zorros para nada es insignificante. De hecho, conozco una gran maga que te tiene una gran estima y siempre pide señas tuyas; suele decir que cuándo ríes sus vestidos se iluminan. Sin mencionar el amor que te tiene la Ilustrada Desconocida.

– Sus palabras me alegran; mucho, pero no creo que ella exista, ho quiera algo conmigo. No tengo nada para ofrecerle.

– Tienes una piedra para la sortija de compromiso, armas un ramillete de rosas para ella. ¡No pongas ésa cara!, te he estado observando hace algún tiempo. Necesitas ayuda, no sabes a quién recurrir, guardas tus sentimientos, tu pasión/ amor. No dejas que nadie se acerque a ti, te haces al tonto para manipular cuerdas e hilos. Estás solo.

– Mejor así.

– Me gustas, eres transparente y no tan complicado.

– Gracias. Perdone, la invitaría a mí casa, pero es muy humilde para alguien cómo usted, debo…

– No, no lo es. Quiero ver detenidamente tu tablero y…

– ¡Jajajaja; por supuesto le preparé un café!, escucharemos Frank Zappa y le mostraré el camino a…

– Silencio, perfecto, entendiste. Muéstrame tu ciudad como si yo fuera la Ilustrada Desconocida. Guardaré tus secretos bajo mi falda cómo si fuera ella.

– Leve confusión de un post y una canción que por un instante embriagaron de felicidad mi ser, pero, es algo imposible. Lima de uñas, barniz de rasguños; sal de paso señora, e incluso usted misma cierre cruelmente el pasadizo, mientras la otra la que es mi voz y se apaga, deletrea su nombre contándome las venas, son sus dedos traspasando alegremente el límite fuera de las cortinas. De ella no estoy a salvo en ningún lado. Asesiné al buen muchacho que debió amarla. Yo le daría a usted la última gota de tinta que he custodiado para entregársela a ella, mortal finalmente…

– Solitario mortal, señor; no es lo mismo.

– Salvo para tres bravucones institucionalizados soy peligroso, nunca cruzaron palabra conmigo, con uno por metiche y patán la escaramuza es personal; fui iniciado en los balcones del palacio quemado derramando un tanto de sangre, viendo condecorar la bandera auri/negra. Los otros, paisanos y payasos mal rodeados no necesitan algo diestro para destruirse, solitos abren la boca por inercia enfermiza. Poco ho nada me importa si caen las colinas ajustando cuentas con la estupidez de los caporales airados con insignias guevaristas sometiendo ideologías, vendiéndote una revolución “así nomás”. Ella, es la única persona a la que me gustaría interesarle. Ella la araña tebana con aire de Mary Jane y simplemente ella, a la que no logro reconocer, cada letra de su nombre normaliza vestigios; tejiendo nuestro destino con hilos de extrema pureza. Perdido. Desterrado de sus piernas, adivinando las cosquillas de sus costillas impares, no entendimos el mito, yo fui hecho con un trozo de ella para contentarla e iluminar sus noches construyendo días geniales juntos, junto al poemario de cabecera ensamblado con todas las posibilidades de tenernos. Si usted pudiera tomar mi última gota de sangre la convertería en un obsequio muy preciado para ella.

– Mujerigo adulador de minifalderas. Además tiene un perro muy feo.