3 nov. 2007

Escribir es un noble acto de sangrado.


No quisiera ser ultimo
ni el primero;
que no esperen que me vaya
y no lloren mi ausencia

Poemas del camino Pablo Ramos Sanchéz.

Arrojo de mí esta sombra infinita, ineluctable forma de hombre, la llamo para que vuelva a mí. Sin fin, ¿sería mía, forma de mi forma? ¿Quién me observa aquí? ¿Quién, jamás, en algún sitio, leerá estas palabras escritas? Signos en campo blanco

Ulises James Joyce.





No es la hora, la sangre o lo que reprime las sonrisas múltiples, del acaso canturreado; solo en las palabras del rincón infortunado del sobre nombre, aproximado; creo. No estoy muy seguro al respecto, semanas anteriores de los muertos con las danzas de las brujas, morir en un preludio de augurio, medio, malo, asunto/correcto, Derivado, incorrecto, medias y lenguas de fuego; o: creyente cristiano, que no teme al infierno, o quizás, sea mentira, y el temor sea mas de otro lado y muerda de este atesorado momento.

– Y tú con esa pinta, que ofreces pidiendo tanto.

De la misma manera que todos los gastos reservados, van a parar al asunto no vidente, creo que es bueno recordar, los breves momentos que estuve muerto, nada gracioso, como aparentó apretarlo estando sobrio de toda ajena constancia, irresponsable o mediáticos; quiera las angustias entender, que los sueños, son de ayer, migajas aproximándose al final.

Llovía.
Luego un arco.
Parece que las nubes, se volvieron algodón de azúcar, las violetas, de gensania; y todos los chicos de la acción católica, para ocultar signos satánicos, se comieron los cielos, nublados.
Arco. Penal; coles uno, goles a nada. Iris del AR-quero… ¿Cataratas, nubes?; enamoramiento jovial, cáncer. ¡Epa! que nunca se sabe. Quiero, decir, como aprendiz de memorias ajenas, mal juntadas.

Hora.
Despojada, de minuteros. Orgía menos Fanta.
Las gravedades del comercio, moho/trío y amoroso nos llevan a los santuarios tristes; médicos y estúpidos, la manía maravillada del desencanto con la lucha del arquetipo perfecto, saliendo los chats-rooms como sea. Relaciones punto.com; quieres expresarte y ¡zas!, abres un blog, luego te asomas ala ventana de un mercader de terrorismo, pide señales, google; te encuentra menea la cabeza, indica las situaciones a los socios del altibajo, conversando_aparentando; refunde el chisme, al tío y familiares póstumos; ofrece discreción consonanté: “Al blog, de su sobrino le patina el codo, y aparenta ser escritor. Sin duda usa drogas (véase: un clásico de la colgadera); el nombre de vuestra familia esta por los suelos”. Arrebato, de antemano, sacando los dados, con lo que se mueve la movida, carnavalera; ¡perdón! Nunca puedo entender ese afán, por disfrazarse. ¿No nos sobran las caretas, cuando enderezamos sentimientos!

Al final de la fila, del supermercado, con atuendo originario, nada de originalidad, nuevo estado, al final, sin cambio, para las compras pequeñas, como suben las cosas; la semana pasada me saque el marca paso de amores inconclusos, y las costras me retaron varias vidas. No uso drogas para escribir. La mayonesa comprendió, que las lechugas deben ser libres; los niños de plásticos que venden, para evitar la naturaleza del pecado, son adornos estrafalarios, con cuerdas de gusanos, domesticados con aturdidas consolas marcianas; llueven los góticos; arriba/avispas/las del subsuelo, me gusta la conversación silenciosa, como siempre finjo que hablo de todas las vituallas nocturnas, con eso no me la llevaré a la cama, obvio, nunca deseara llevarme ella a mí. Sonrió, como idiota, vivo, como idiota; soy un idota. Hola, escribo, es decir no tengo un buen trabajo. A los estudios, impongo anarquismos. Escribo. No se que mierda de estilo tengo. ¡Maldita sea!; ahora le cuenta a sus amigas que tengo disfunción social, eréctil, o pesadillas egocéntricas. Tendrá un facebook, para que nos conozcamos como, en regla, como manda el mundo civilizado. Vamos, por un punto aparatoso, debemos perdonar, la inconstancia en las pornos del sabelotodo, que no marea la conciencia. Restregando los dedos del gatillo, un suicida sabe aproximar, la garganta al vaso de porcelana; mi gata, es una bruja de los augurios, tuvo gatitos - 31 de Octubre; no recuerdo, que bien era, esa fecha, tachada de la memoria es un momento arrebatado, con los tajos del agujero, próximo. ¡Nada de trivias sexuales!; perfecto, las hormigas, no mueren en los catarros serpeados. Es un mundo. De la barricada memorable. Si digo “hola” estaré forzado a ser un médium, de bromas opas, no se ligar, no se seducir, por ahisitos, en la vereda trágica me quedaron pegados los espantos. Era una idea, directa donde mis odios tirotean los justos, muertos del arrebato, quieran ellos regresar, las brujas, están de moda, tantas y tan pocas; no me importa, con algún promocional, seguro estarán dando vueltas, ella se ve linda, es linda; será linda; como linkeamos este atrevido miroteo. Me-aparece un buen argumento literario: un suicida, subiendo las escaleras, de un edificio, entrando en cada piso con tiroteos de versos, remembrando lo bueno de amar; dejar partir.

– Párteme la espina dorsal, mi mente te lo agradecerá.

– Tú demente. Muchas veces eres mas listo, jugando al manicomio de los estorbos retóricos.

– Ciudad, de gracias, mereces, una vena; con la que no sabe a donde suspirar la sonrisa; evaporando las lagunas mentales, que nos trajo el corazón abierto; a los sustos del momento, pesadilla, espejismo y concordia, soplando las dichas, robando planetarios de alasitas, descifrando códigos cerveceros, al este, discoteca inservible, conservando esos hábitos que miran las serpentinas, cuando echan besos al agua.

Luna descolorida, pálida angustia que nos promueves la dudas; estrangulando al conservado veneno, que los años, llevan dentro, de estos cuerpos, mortíferos; espiando, esperando descargarse esas trampas, sensuales, al contraataqué, en guerra, militante, y sorpresiva. Cruzando los cementerios, estriando pieles, que fueron restos de amistades; nunca en dolencias peligrosas, agraciando la cortesía del agónico contexto lleno de restos; fugaces, del turbio segundo, donde toda audacia roba con las palabras una gracia, mal llamada piropo, por que la pirotecnia eleva las gracias; del poema, la sangre con la que se percibe una letra altiva, persignándose arriba de abajo y de solos, paranoicos, imperfectos; totalitarios, escabullendo una soledad innegable, mintiendo a todo erróneo posible, contrayendo las nupcias sombrías, abrigando los restos del otro Peyo, que embarqué rumbo a sus pasos distantes, siempre distancia, chocando los augurios por Leviatán, las contracciones que no respondieron, leves dolencias lunáticas retomando la cordura, que engorda… trozos de ese ser, vomitando los arquetipos parecidos. Redundante colgadera, evasiva conciencia, mentirosa suplica, astucia hecha añicos, los sustitutos de los credos, emergen nuevamente dejándome, conseguir un aviso neurológico con descuento; siguiendo esas trenzadas condiciones.

Era.
Es.
Sé, perder; solo sé perder.

Rumbo, al mudo; aseguro un tranvía eléctrico, las pilas, los flumis, la hierba, la coca; atragantan los nervios; requiero una droga nueva, Light. Sin reservaciones; a donde sea el túnel salgo esperando la luz, del vertical asunto, afrontando los caminos, que me dieron un nombre seguro en la orfandad de afecto. Los pinos, y los árboles, 78, bajando con los sempiternos intentos; amatorios, próximos al desequilibrio. Las nueces de los mercaderes, interiorizan las justas sofistas del kilombo; nada me absuelve, sigo, el trazo, camino, arrojo mis dados, triple seis, doble cuadra; venden galletas de la fortuna con juicios aristotélicos; negando al mismo, yo. Musicalizando este nuevo; no. Berrinche, quiero un berrinche asegurado, con los tótems, sanguinarios, anversos_sos; HELP: vivo en este infierno; ¿Qué tan malo puede ser el barrio del Dante inmortal?; si con la junta vecinal de al_lado, aprendo a hostigar, cualquier gobierno. Vengan hijitos, que mañana envenenamos a los post/(modernistas) - amargados, a sí nos quedamos con su arte apelativo. Igual, torpeza humana, el coqueteo seguirá sin MSN. Sin siendo, sin miedo joven, como sea, no me venda su basura eléctrica, falta poco, para el fin del mundo; los compra venta de basura, se reúnen todos los días agitados, preparando esas cocteleras empolvadas, y luego exigen retiros menstruales de los augurios. Merodeando, la Terminal. California. Dany Cochabamba. Arequipa. Trinidad, con Tobagos y sin ellos. Luna. Martes moribundo; playa Moby Dick. Las agujetas soprano. Nueva Korn; antigua celada masculina. Quito, yo quieto, esperando mis monedas se contenten, llenando los agujeros del precio, impuesto al viaje certero, exiliado, pronto forjare una mueca, sediento de arte/ego/celuloidey entonces; recuerdo las filas del supermercado rotulado, en mi memoria, como un paraíso, pienso en una mujer hermosa, con trajes de negro, pétalo, abrumado, contando los cuentos, de una conversación que me pulsa, ganancias esperanzadoras; hoy siglos posteriores, tengo una frase directa, con una bala, certera de velas muertas:

tus enredados cabellos, con los momentos, que esta noche, estarán representando un amanecer; toma mi mano, al dorso del cuerpo, llevando estos sedientos cuerpos, al amanecer cercano, donde las coloridas, madrigueras, saben pintar una melodía fresca; baila, y simula la tranza, con almas nuevas; tomando mi mano, para despojarnos de estas pieles, peligrosas, con los puntos G al aire, expondremos, toda clase de argumentos

– En hora, de la comedia, sabrá usted asegurar esta constancia esquizofrénica, volteada, quiero, estallar de risa; pero comprenda como buen muchacho hijo de política y pesadilla Boliviana; nuestro sindicato prohíbe aplaudir al indeciso que no tiene suficientes monedas para irse, de este glorioso anti-neoliberal infierno. ¿Dónde quiere viajar?

– Por la colgadera.

– Tonto, tonto, tonto; consígase un blog oblicuo.

Llueve, los cielos se mesen en la tierra de los ancestros, hechos de derecho; pero fíense de esa manía de postrarse con ideologías caducas, para justificar su nada en la nada, historia nacional, vendida; o mejor abrigo; ¡Traficada! Los idiotas no merecen vivir. Soy idiota y tengo miedo al suicido de pastillas violetas, con las pupilas revueltas duermo abrazado las estaturas de una musa contenta; creo es la musa del cartero. Mi banca está profanada, dejé un segundo mi bagaje de vida, y ahorra, me reprimen las muelas un segundo aliento, el halito de la sonrisa, espera en otra estación; un número adivinatorio al coordinado de peajes introspectivos; derecho al sentimiento inquisitorio. Por ahorrarme el desbarajuste del dormitorio, dominado, por las piezas del domino que conozco de la médula, a la cazuela de supuestos. Amanece y la lluvia, convence al caos, me dan una palmada en la frente y paso rápido delito, seguido, sin punto, llego. Donde sea.

Muerte: ¿Donaste sangre sin consultarme?


Escribir es un noble acto de sangrado.
No hay letanía de este dialogo.
Donde absorbe un modo, que la criatura, del monstruo que durante años, hemos; el Peyo, el otro Peyo; y yo, contrariado al infinito. Luego en un segundo, sin cuerpo, liberado, estornude, alergia a lo sagrado, respondí, y mis antepasados, nobles e hirustos, examinaron al producto de su colgadera. ¡Ho pobre de mí!, contestando los servicios fúnebres. La humillación para tan altiva sangre, tener, un heredero tan gamberro; instinto de grandes señores, instinto de seres tan magníficos, arrimaron los golpes, destrozando mis pequeños triunfos; migajas de niño mimado, la felicidad, por sus recuerdos, los cuentos bien escritos, las letras, los guiones, los discos, la magia; no me interesa que tan grandes sean: ¡Sepan ustedes, grandes, soy pequeño, nunca seré nadie, sepan ustedes; que en mi pobreza de ser humano tengo el temple magnánimo, para levantar este nombre y abofetearlos; con amor; estoy vivo por un motivo: Ya no busco eternidad. Solo mi voz, mi propia voz, ardiente y segura!

Puertas. Dobles.
Transparentes, las melodías del llanto, me hunden los huesos; sigo el pasaje al infinito, de este modo trago la angustia, regresando, mi vida, sea una mierda, sea basura; es mi vida, es lo que soy, soy fuego. Soy hielo. Y me jacto de no ser, para seguir riendo, con talismán, al cuerpo que recuerdo, con los años mozos no venideros, el muerto ah quebrado los alimentos, obsesionándose; no nací sin dones. Soy egocéntrico, soy altivo, y tengo un camino con escalones de metal frió, tan grandes como cualquier edificio; voy atacar mis sueños, concertándome en ese egoísmo puro: el muerto habla. El vivo escucha; el muerto llega, a la mesa puesta por su repentina sobredosis de creatividad anímica de besos tóxicos. Por mi sombra he sido querido, por mi estrella extrañada; la mesa que me rindieron, tiene dulces, nada de drogas; un disco de Zappa, mis libros, la pluma, hojas tersas, las cartas, marcadas. Intento, intento, no entiendo, vendí el supernintendo que nunca tuve, trato de traspasar el mundo de los muertos, para restituir un cuerpo con mente alambrada. En hora hostil es bueno repatriar los viejos tratos.

Muerte; pronto abra que decidir, si la retina sigue. Dime como que clase de alma, quieres en una mujer de tus sueños, en la carne del verbo presente.

No católica, atea toda hora, estratega, incrédula, distraída, progresiva. Curiosa, altanera, soberbia, sofisticada, artista. Elegante y gamberra, inmadura, sabia, despierta. Pelirroja, peligrosa, apasionada, constante. Compresiva. Con risa envolvente. Independiente /detenida por detalles, exigente, compañera, confidente, concejera, cocinera-cariñosa. Atrevida, leal, creativa, audaz. Solidaria. Soñadora, surrealista. Inteligente; siempre ella, siempre propia; rockera, irresistible, Melodramática, seductora. Acida. Jazzista. Hechicera. Arrogante, oportuna, metalera; gótica cautelosa, Zurcido minimalista, mimada, ingeniosa, engreída, alocada: Barroca, conservadora. Calculadora. Aliada, sensible, desnudista psicotrópica; colgada. Fría. Maliciosa, vengativa, acalorada, prudente; nunca ausente. Realista. Atareada, floja los domingos. Razonablemente testaruda, egoísta, templada, besable, abrazable, habladora, lunática, solitaria, comprometida, filosófica. Maravillosa. Maquiavélica, política. ¡Única! Alegre, sarcástica, infantil, positiva sincera, concentrada. Poetiza. Narradora; alarmista, reflexiva. Hermana, respetuosa, intransigente. Conciente. Directa. Escéptica, cuerda, amigable, lucida, amiga incondicional. Coqueta, austera, delicada. Noble. Activa. Pedensiera. Añeja, considerada, simpática. Sorprendente, sorpresiva, cómica, tediosa, perfeccionista, segura, encantadora. Completa, abierta, paciente, incomprensible, misteriosa, concreta, vueltera, sugestiva, escandalosa, dormilona. Tierna gentil. Labios dulces. Personalista, individualista, caritativa. Segura, carismática. Amorosa, fiestera, impredecible. Actriz, valiente, rencorosa, avanzada, justa. Clarividente. Romántica. Ella antes y después.

Muerte: Y tú con esa pinta, que ofreces pidiendo tanto.

Mi sangre.