4 oct. 2007

Y cuando llega la hora de, decir adios.

"Gira el disco lentamente
por la habitación
soy piloto de juguetes
entre nubes voy

Cruzo el valle
en mi frágil
planeador



La ternura de tu duda
mi habitual rincón
en cada mínimo detalle
creo oir tu voz



Cruza el valle
suenas frágil
como yo"


Planeador Soda Stereo.


A media noche
sentí del mundo
el último adiós
- se internaban en las tinieblas
mis pensamientos,
y cuando buscando
alguna luz de sosiego
alcé mis ojos al cielo
ninguna estrella me sonrío

Imágenes (Escrito publicado en la revista: PUNTOS SUSPENDIDOS
Marzo / Abril 1997)
Jaime Sáenz.

Era joven, y al mismo tiempo no lo era, pues aunque la escarcha no había tocado sus trenzas de pelo sombrío, y los brazos blancos y el rostro claro fuesen tersos y sin defecto, y las estrellas le brillaran en los ojos, grises como una noche sin nubes

Libro II La Comunidad de Anillo El señor de los anillos
J. R. R. Tolkien.







Ayer.
Respiraba sangre, en las lunas, que no cuartan martes, negros, y cosas nubladas, conde las pongas al descarte de las sumisas instancias sobre pobladas de escamas, de terciopelo, y luego, contra todo afán en verdad, los juegos se impregnan de sabor, a ella, con locura, y a ella con cordura; hoy creo que es nuestro aniversario de besos anoréxicos, que no llegaron por la parálisis cerebral, de la red.
Hoy, solo puedo decir:

Soy feliz.

Atención: Este es un blog, para viajar…

– ¿Por qué escribes?

– Para parecer aparecido; desapareciendo detrás de mi pobreza… pobreza de ser humano.

– ¿Cómo quieres que te quiera; si tú no te quieres?

– Querer parece tanto a “quemar”. Arropando palabras al manjar, cuyo destinatario persiste en abrazar antes de todo enredo, encontró, trotamundo levitando versos, un Abella dama, cuyo corazón es un laberinto.

– Entonces… ¿Para qué escribes?

– Sin saberlo, antes de todo, afán sin despedidas, para encontrarte de alguna manera, y de la otra cara de la moneda; solo cavando profundidades, resoplan los límites integrando cosquillas sustanciales, temiendo despertar, y estar ausente, ser apartado, sin tan sólo una palabra que perdure como una luz, que luego interpreta señales en la bóveda celeste…

A tiempo estrella,
fugándote aparentando desvanecer,
a los destellos
saben evitar los sueños;

¡Peregrino! – contestaron ellas,
sublimes –
manda una ley en toda vida;
aparte para ser uno,
encadena pares, sobre todo en miradas.

¿No está escrito entonces
tu destino?

Y aun conociéndolo; tratas de llegar a ella.
¿Dime, sin fuegos, crees en estas nubes? contaminando verdades, complicando tus pesadillas, temiendo desnudarte.

Creyendo satisfacer pureza
¿Sabrás ocultarte,
si sus corazones
laten a destiempo?

¿O, decida desecharte?

–Soportaras verla volar, y ser feliz, soportarás verla irse, soportaras su sonrisa aun esta incrusté tu hirsutos sueños que afilaron estos días en pos de las nubes, brillantes. Soportaras verla, alejarse, para estar a buen recaudo de tus vacíos–

¿A dónde escribes?

Ahora a un precipicio; pero antes a un tiempo donde creí; me dejarías dormir entre tus piernas.


Siempre es hoy.
¿Siempre es hoy?
Hoy.- Leve, pasajero; trascendente.
Siempre.- llave de dos manos atadas.

Lejos de lo que creía era mi casa, esperaba el turno para saber, que en todo corazón soplaba en las mañanas, un mundo que al ser un mudo de todo los nudos, que en toda historia; tontamente no deben florecer en los inviernos sempiternos.

No era un levador, para seres deprimidos ni atormentados por preguntas, estúpidas…

Lejos de otro medio de transeúnte vulgar que puede ser atropellado, por que, solo es menester pretejernos del mundo, como y cuando, se debe, sin atardecer y parecer alejados del ecosistema de buenos pensamientos. Llevo una nueva herida, de mi mayor ilusión siempre, que creo, que algo, o quiero que creo, creo creyendo quiero, que quiero y creo, me retumban los tímpanos, y todo se ahoga de la manera mas intransigente posible.

No mires como sangran mis muecas al abismo de
in-complementarios comentarios desatinados que sobrepasan las huellas del abismo al que bisojos ahora se dirigen sin pausas, al fondo de toda retórica envenenada. ¡Bastó, con que diga: “soy feliz”!; para que todo sea destrozado sin piedad alguna por los suelos, de donde vengo, y al contener mi amargura; voy, nuevamente voy.

Por eso.
Solo quiero subir.
Subir… al infinito de vacíos.

¿Sufrir?

Creo, cómodamente en este espejo, cuyo enredo, me da cuentas de artefactos, paralíticos; empobreciendo los quejidos, del sustento, por medidas cautelares; mierda, y mas maldiciones quiero llegar al sótano, de cabeza, si al sótano, de cabeza; ¡voy a aventarme!, cuando este por caer, llamaré; “oye, tal vez fui tu sueño de otro mundo imperfecto, quizás no soy un lindo ser fotografíale, quizás, si hubiera sido egoísta, estaría mejor, ¿Por qué tu puedes serlo y yo NO?; paso las noches escribiendo poesía rancia, y tu eres egoísta.

… pero una sombra, empobrece mis malos pensamientos.
Pateo el elevador y esté se retiene. Maldigo, como llevo este día haciéndolo, luego de mirar para tu ventana, la cerraste, y yo estaba preocupado. Pensando en tantas cosas, que estabas llena de dudas. Y veo, tu ventana cerrada, luego de una “gran” noche. Estar, retrocediendo, desvariando, endulzando. Saco un moño de la caja, donde envolvía el regalo, que quería entregarte sin animo; creo que desnudarte en los abismos, sirva para afectar mi credo acorazado; ¡Una, unas, escasas palabras y sin gracia me matás! / decorando epitafios: “no era un idota, solo estaba en proceso de serlo; y enveneno su alma con pociones románticas, que fueron desteñidas, luego de ser sincero, luego de ser estúpidamente feliz”.

Miro en la oscuridad la tortura de los besos, que se mandaron, y muerdo mi mente, retorciendo los alegatos, mintiendo para mis adentro; no me digas que no hay posibilidad, no me sigas nada. No digo, que fuera un sacrificio y esta hora y media de ira, se imprima, con la sangre que esta brotando de ese hueco, tonto donde tenía un corazón…

Yo lo tuve, lo sostuve con ambas manos, cuando dejo de latir, cuando ella, no era ella;

Por que: ella le devolvió el brillo a sus latidos, esperanza y risa, brumas y deseos, y conuelos, y todo lo que quedo en el olvido, sin mas, sin traza, sin dejarse llevar.

Resignación.
Palabra de marco, abofeteado.

No juguemos a las escondidas, suficiente y nada saben ellos de nosotros, en esta hurgada abertura - solo, sabemos que ahí nos enredamos, y distrayendo palabras sin nombres, nos “jugamos”, las heridas que traíamos encima, lastimándonos, un alto a al situación…¿Qué mierda perdiste?; nada. Perdiste, por que para voz era un juego. Yo solo estaba tratando de de amarte.
Yo no estaba jugando; y de haberlo hecho ¿Cómo era el juego?. Tenia miedos, fui un miserable, regrese a ser infantil y luego, tu eras inconstante, un día me querías y al otro me tratabas mal.
Pese a todo: no era un juego.
¿Por qué jugaste?
… ¿a que jugaste?

Solo en esta vida. Con la idea de la camisa, ahorcada, botones sobrando, y cuero maltratado quiero jugar al encadenado, resoplo a mi sombra un testimonio de las entrañas que me quedan aun vírgenes; estorbo al vacío y muerdo las cuerdas vocales, esperando encontrarte, abro las puertas y del otro lado, un mono con navajas me recibe la apuesta. Jugar es engañar, jugar es aparentar; de todos los juegos, el de los amantes va de la mano con un sentido para crecer uno dentro el otro; y tiene un motivo para ser, que sin duda los desconoces…

Al principio toda materia era, la materia de un solo cuerpo, y tiempo. Trasladando las moléculas, separaron la vida, de la muerte; atrapando el todo. Cuando la vida era una, la misma se fue dando cuenta de una separación; en ese principio todo ser era uno. Luego se separo y esa alma se busca por milenios, vida y delirios inconclusos. A eso jugamos, a creer que encontramos esa parte faltante.

Par.
Par.
Par.

No entiendo el juego, nombro un segundo acorde, la muerte de repente. Sabe de estas artimañas, apostamos vasos vacíos. El mono sopla mis poemas cuando pierdo terreno, la muerte pierde variantes sexuales, yo muerdo al cómodo codo; saco mis huesos pero no son del todo amantes experimentados para apostarse. Mírame desparecer, dice una sombra que no era del todo mía, y luego sorprende a mi sujeto, que sujeta, toda oración, predicando que el amor, no es una estallada contienda. Reviento, y los pedazos esconden mis húmedas restricciones, soberano en comodidad y aflojado en perseverancia, escribo mis alientos, somnolientos; los ojos y esa bolsas, de la cuales estaba orgulloso, y pensaba que sería un buen punto de vista en violeta simple. Para seducir, y atribuir la distancia a colmena que no junta abejas. Pero tiene miel, de la nada. Sin veredictos.

¡Quiero odiarte!
Y no puedo, arranco mi corazón de la masa amorfo done lo llevaba, lo arranco; con la sangre escribo versos que alguna vez conociste, y con ellos me llevo al mono a un sitio estipulado, pateándolo, con y sin navajas, el muere, la muerte aplaude. Saca una caja musical, la conecta con los neuronas muertas, en mi cabeza; ¿Qué pasa dentro de ella?; melodía, salitre, envestida de anima, en simple vida, de las creyentes esperas, distancia los acoples con los cables que cada vez mete con mis sesos al extremo, imprecisó, cambio, el tema; es hora de saltar… Abrimos la puerta del ascensor y entran los muertos de los acorazados, llenos de estos amores, como los tuyos egoístas, pateamos, mi corazón, manchando todo el elevador, pateamos los recuerdos agradables que cada vez iban de acuerdo a los tiempos y ciclos… no se si me quieres, no se que quieres; no se mi tenias corazón, pero no dudo de ellos, esa abrigada esperanza me empuja a buscar una vena, que llevaba tu nombre, cuando aparecías o te encontraba; esa ilusión persistente… entronizada de sales y cualquiera que fueran. Desconecté. Una ves mas mi mente, todos se fueron, y la vana me escupió, nuestras palabras comunes y se aventó, antes de querer ser un recuerdo.

Todo siegue subiendo. Busco algo para tapar este agujero corporal, toráxico. Trágico animal de sacudidas explicitas, las luces señalan que otro piso donde solía aventar orgasmos. Ellos son viejos miran, con cierta ternura mi escándalo sanguinario. Trato de estimular mi papel cítrico, abofeteando mi reflejo; ¡no quiere esconde mis pensamientos, ni su nombre!; es una pareja e ancianos, elevándose conmigo, con los otros no duramos, luego esperan que me calme un poco, sacan de una cartelera acrobática monedas circenses. Mete mano en mis bolsillos, encontrando una campanilla, salen de donde sea, diminutos entuertos, bailando ochenteramente, deseo matarlos. Arman con cada moneda un toca discos. Se van, miro la lista y cada toque, en baladas relucientes, me deprime giro el disco lentamente y es mucho para consolarlo, en veremos, sabemos que no haya nada que no sea un mortuorio recuerdo, esperando. Ellos ríen, y “se juegan”, las pasiones que agotaron años anteriores, tocando sus cuerpos, recobran sus deseos; yo infantil, célibe, atormentado, redacto una ley contra: el manoseo público.

Estimado peyote.-
Jugaremos.-

En vista de los problemas que traen los cambios, constitucionales, le adjuntamos valium, por que no tratáremos su ley, tememos no aprobar la nueva inconstitucional ley que estamos violando en este momento. Pero sus observaciones son pálidas. También le adjuntamos alfileres, para que se libere de sus ojos.

Atte.
Asamblea constituyente.

Retrocedo mis modales, e niño semi rico, aprendo a usar los cubiertos, con tintes malignos y regreso al presente, con malas artimañas, pinto mi rostro, con las quejas, de siempre y olvido que antes, de todos esto, sople una imagen mía, por puro, cariño eterno. Era un detonante, para la ausencia de despedidas. Cuando quiero clavarlo en la yugular de los ancianos, la voz elemental anuncia que nos bajamos en el mismo piso, poblado por mimos, que no llegaron a ser, por esta maldita distancia, por que solo Dios, sabe, cuanto e rogado a todos los buenos deseos, ir. Por ti. Ir a ti.

Retocar este cuerpo desgraciado, con gracias a tu gusto, dedicar mi vida a complacerte. Buscar rosas violetas y en su defecto lila, recorrer tantos misterios, para abruzarte, y si aun tus ojos, quedan con brillo; besarte, por todas las vidas me sea posible, ahora…
¿No es el amor, un tiempo donde rendirse es sacrificar la felicidad?; no debería amordazar soledades, y tragar mi sombra, con toda esta rabia que me da vueltas, y seguir, asta llegar a tu cuerpo, a tus deseos, a tus sueños, a tu alma, a tu corazón.
¡Mi ser entero, deseba con todas sus fuerzas, llegar a decirte: Te amo! Trato de saltar en busca de mi corazón, pero una mano me detiene, quiero morderlo, destrozarlo utilizando insultos acertados, no puedo resistir y mi tiempo se lleva el ultimo intento.

– Joven. Amar es cuestión de saber decir adiós. Y saber que un día será feliz. – dijo el anciano.

– ¿Yo?; perdí toda fe en esa sentencia, ella me aparto de su vida, por un momento llegue a pensar que era el camino para la felicidad, ahora tengo mil dudas, donde empiezan los tiempos y acaban los vientos, la luna roja y los cuentos violetas, las nubes negras; todo alrededor de ella me daba una esperanza, pensé que era un ser humano, incluso que yo… tenía, una caja, está caja, con un regalo para ella, pasamos una noche juntos, y por eso, crucé la locura. Ella era una luz en todo este infierno, placeres ciegos, que no llegan a ningún lado. No quiero sentir nunca más. Y por sobre todo no quiero saber de la realidad. Ahora sí quiero enloquecer… Ella uso mi cabeza como un revolver. ¿Por qué se fue?

– Para protegerse, mi joven amigo, entiéndela; que tienes tu para ofrecer. Que yo sepa nada, la cansaste con tus ausencias, con tus miedos. Peyo, aprende a estar solo; no eres digno para querer amar.- dijo la anciana sin dramas.

– Tengo mucho para ofrecer; en esta caja, cubierta de esta cinta violeta. Tengo unos discos, también ojeras, risas, besos… yo prefiero seguir sus pasos, a esta vida insignificante… yo prefiero seguir sus pasos, pero no creo, ella me quiere lejos, ella no me quiere, juegos de seducción sobran, cuando un amor nace, y es para siempre, debo marchitarme lentamente y seguir evadiendo en lugar de improvisar vida.

Subí, por las paracaídas, donde habitan las colas suicidas de amores, imposibles; y probablemente idiotas, odio las colas y detesto las despedidas, pero son necesarias, tengo que irme al vació sempiterno, tengo que caer mil pisos por este edificio, librarme de las llagas, que concuerdan con los pasos de ella, y múltiples sueños etéreos. Uniformados con recelo, avanza el día sin avisar y las nubes no se quieren dejar ver, ahí es donde recuerdo ingreso, con mi vida, cuando estaba en una azotea parecida, con los ojos vendados, y desde entonces… algo cambio, paso el tiempo y sin darme cuenta ya me encontraba pensando en ella, fui tan sinceros como puede, tan distante como no era posible y me arrepiento de no haber estado mas tiempo, en esa imitación de cercanía que nos endulzaba, al menos a mi, endulzaba, y era volcánica euforia con consecuencias y dobles intenciones abiertas. Antes de saltar debo revisar mis estampillas, ordeno, los cuenta palabras, que domesticaron este espacio, las cartas de despedida y la música que quiero en el velorio (lista de invitados es un precio aparte) / me preguntan por un poema/finjo que no digo nada/preguntan/finjo & duermo/Sin respeto alguno el silencio era abrumador, me daba flojera levantarme a cambiar el disco, callado en un zumbido eléctrico de cariño rememorado en cada pieza sonora. Miraba angustiado los ojos que robe, para adjuntarlos a las palabras de la dama que ahora, cautivaba mi alma. De ella no deseo decir nada; pero la tortura es dura, y ruda interminable variación, resoplo los versos de una noche… sin par, la ultima de tantas que no fueron:

Encuentro. Rastro
pasadizo, avería
dulce, nube, sonriendo;
cada sueño enredado
de alegrías añejas
¿Encontrando?
Restituyendo cuerpo al sangrado
¿Soñamos, juntos mesta noche?
¿Me acompaña en este sueño?
Dormimos juntos sin estarlo, a mi lado, abrazando este espacio, infinitos silencios quebrando pensamientos.

Luna perfecta,
perpleja alejada,
como encantada
con encontrarnos e
n un escenario,
donde nos sabemos,
amarnos trasportando
la distancia al cuento,
atrasado;
esta noche brillan mil estrellas,
mirándose a las unos,
y las otras mirando alrededor,
para ver donde caen nuestros sueños
y nuestra desesperación.
Agraciando nuestra pérdida
resistencia,
con olas, playa y ese sonido envolvente.

Respira mar alienta saber palabras de más; sabemos donde empezar; lo soñamos, aun cuando despertamos… persiguiendo un latido afincado aun ates del tiempo.
La mirada sabe / Encantar.

El reto de esta versada insatisfecha transparencia me leva en donde, lejos es tan cerca como suele ser, la entrada a los sueños, no diré nada aun de los veros faltantes, tal vez si sobrevivo a la ciada, siguiere esta rima: pero hoy no, por que la deseo, y de eso, habla el poema, del deseo, como los cuerpos son frágiles y la mente sabe donde confundirnos, llegare sin tiempo al muerto, que debo ser. Ese cadáver inconcluso que revelo, la mirada ante de tiempo, por este deseo irrumpido, encontrado y atravesado, lejos estamos, como decimos en estos lados y nunca estaremos tan cerca como esa noche, múltiple y variable.

Una fuerza de sobrenombres acordados, entro al aposento de los saltos; llegaron con condenas previas y precisas, recitando los números de la romántica resistencia nombrada, aletargada sin lluvia tormentosa, ni sombra recta, ni amor, adorado. Utilizan armas de fuego, y muerdo la costilla que me dio los derechos al reproche y sus fatigadas voces estropean los instintos, arrepiéntase todos los suicidas ventilan nuevas manías para simplificar esta vida. Yo en cambio trato de escapar de ellos, saltando al vació…. Caigo en cuenta de las normas, de payaso y susto donde voy recobrando el aire, nada de imágenes solo un modo donde sus fotografías tomaron movimiento acercando sus labios a los míos; y es donde realmente me sentí salvado. Los payasos que fungieron de salvadores, remendaron el bolero, con los trozos de cine agónico, espiando sus tallas menores. Debo huir de todos ellos para encontrarnos con dama amada. Solo se puede soñar, y con ella y ella conmigo…

Por que es bueno que sepas, que mi corazón te recordara con mi surtimos latidos, que tendrás un lugar en mi vida, senita tristeza en tus ultimas palabra; ahora comprende mi tristeza era mayor a mi entendimiento, hoy.
Salto del evento, enredo una ves mas huesos para poder alejarme de esta realidad, ya veo, los grises tonos e la vida, pierdo mi artefacto ilusorio, caigo en cuenta de loa años que tengo; suspiro atentamente, y sobrepaso los días falsamente iluminados, veo el pasadizo de tu laberinto concentrado en una burbuja, que parta a ser parte de, quizás, nuestra nube, apunto de colapsar en otro tiempo redomado; soplo las noches que recuerdo, haber sido feliz, sin ella, haber sido feliz sin haber tenido que tener un nombre en la punto, para agradecerlo al cielo. Encuentro una cometa con los hilos que parecen haberse tejido, mientras discutíamos, cambiando de tema, o improvisando riñas resueltas y paz concordante.

Encuentro las escaleras, a la nube, y subo recogiendo algunas de tus gracias, para devolvértelas; Hoy solo, quiero que sepas, que te empezaba a amarte, por lo grandiosa; no tiene un corazón podrido, eres una luz, una estrella perpetua… Sea esta una despedida, solo que el viento, sople a tu favor… Recuerda, que de muchas maneras, siempre te seguiré queriendo.

Me alejo, recogiendo todo lo agradable.
Pero, no daré paso alguno; me alejo…
A veces es necesario decir adiós.
Adiós, te quiero.
Adiós, lucha por se feliz feliz.
Adiós, estaré bien.
Adiós…

Sigo siendo feliz, por el grato recuerdo tuyo; que tengo.