
“Pues casi todas las naturalezas artísticas poseen una innata tendencia sensual y alevosa a la vez, a consagrar la injusticia creadora de belleza”
Thomas Mann
-Terapia-
Resulta moroso pensar en grandes espacios aletargados de la cotidiana fracción irreverente de las grandes elegancias post-románticas; lejos de la envejecida angustia motriz de los alegatos súper adiestrados con complejos marinos, resuena una melodía tan conocida como espeluznante de los credos recogidos, esperaba un alarido de trabas estilográficas, contraídas por esperas quejumbrosas.
Al final de todo lo enredado resulta más amistoso contra reloj, varios recelosos argumentos y retorcidas maneras de mirar el argumento retribuyendo los arrebatos infantiles.
En otra etapa de la retaguardia de celos inservibles, conservamos un espacio de las comentadas asechadas y finalizadas amenazadas, el contacto via.com es un seguro paralelo al mundo asegurado en el interior de la búsqueda y la contienda de valores. Lo real está frágil, como lo que dice lo impredecible, afán perturbador, y quejas estranguladas; por amor al dolor de la tecla en línea lejana.
Busco entre los entretelones del sentido estático de la entrada conciente de lo irreverente, indiferente al espejo contra voluntades propias en la postrada condena; en el delito de los fracasos la esperanza no salva de nada ni intuye desordenadas invitaciones… a vivir, sufrir delirar entrar, contradecir, intervenir, retroceder, perseverar, endulzar, cantar… ¡lejos en el centro del ego!
Ego: sorpresa, sorpresa, don Peyo; no puedes eliminarme ni contradecirme, en tibias ideas resueltas sabes que soy yo aun en la cima, o por debajo del escondido estallido humano. Te perteneces al par de uno. Como empezó todo. Retomando los entornos del segundo momento que entregaste al desastre un telúrico espanto encantando.
El callejón es propio.
Las pestañas no entrelazan buenas miradas
Contagiándose de risas supone la estupidez un presagio moderno
La mala pata es nada - propia.
Conciente la enturbiada migraña; agujetas de espanto y dolor.
Retuerce la mejilla, un beso robado al cordón umbilical arrestado;
vendiendo drogas ligeras,
perseguidas por ratones genocidas que entran por la puerta
¡huyendo maldita sea!;
ahora son tan cristianos, entrando al circo a merced de la fiera.
El gato, perdona… al desaforado ratoncillo, matándolo cruelmente…
-guarda su cadáver.
Perplejo elemento
Duda enredos
Perfecciona crueldades anonadadas
Delimita espasmos anti-sexuales prenatales
Organiza condonaciones amorosas;
Sueña.
Suspira.
Atroz. Es una pregunta que no debo responderme, veo lo que falta para entender atan felino precipitado del sueño colectivo humano, los gatos negros son uno, resueltos en toda la perplejidad del universo inverso en el beso, que sea un verso tonto (empalmado). Antes del tiempo que era feliz, un perplejo adolescente que como buen Paceño entra en el delirio contra su voluntad remedando a Jaime Sáenz, desgraciadamente, aun creo que esa época era la mejor escritura producida a duras imitaciones omitiendo al ser. Entonces, nuevamente, entiendo lo qué dice mi madre “hay momentos que se debe tener una cámara fotográfica”.
Perdone las molestias, es decir no se que decir. ¿No creo que nadie sepa decir lo correcto?. Al final, todo repetimos formulas sociales. Eso creo. Estoy seguro, eso es una tregua de entradas menguadas y asesinatos culturales. Sepa usted que mi gato, arranca la cabeza de sus víctimas, las desangra… y guarda los cuerpos para seguir jugando con ellos, es un felino muy listo. Lo adoramos.
- Tengo entendido, según tu madre, que aun hablas con osas de peluche.
- Bueno. Si. Lo grave no esta en eso. Encontré restos de una novela que empecé muy emocionado en algún tiempo incorrecto. Estuve revisándola para continuarla; mi gato es un excelente critico literario, destrozo los manuscritos; al no tener computadora, destruyo entonces la obra.
Terapia.- rendimiento ante los fragmentos aficionados. Desafió involuntario.
Entro en un maratón, espero terminar un escrito la verdad, no tengo mucho que decir; tal vez… Empiezo a escribir un proyecto… eso es algo que no se debe decir…. Pero volveré a publicar cuando termine.
Ego: sorpresa, sorpresa, don Peyo; no puedes eliminarme ni contradecirme, en tibias ideas resueltas sabes que soy yo aun en la cima, o por debajo del escondido estallido humano. Te perteneces al par de uno. Como empezó todo. Retomando los entornos del segundo momento que entregaste al desastre un telúrico espanto encantando.
El callejón es propio.
Las pestañas no entrelazan buenas miradas
Contagiándose de risas supone la estupidez un presagio moderno
La mala pata es nada - propia.
Conciente la enturbiada migraña; agujetas de espanto y dolor.
Retuerce la mejilla, un beso robado al cordón umbilical arrestado;
vendiendo drogas ligeras,
perseguidas por ratones genocidas que entran por la puerta
¡huyendo maldita sea!;
ahora son tan cristianos, entrando al circo a merced de la fiera.
El gato, perdona… al desaforado ratoncillo, matándolo cruelmente…
-guarda su cadáver.
Perplejo elemento
Duda enredos
Perfecciona crueldades anonadadas
Delimita espasmos anti-sexuales prenatales
Organiza condonaciones amorosas;
Sueña.
Suspira.
Atroz. Es una pregunta que no debo responderme, veo lo que falta para entender atan felino precipitado del sueño colectivo humano, los gatos negros son uno, resueltos en toda la perplejidad del universo inverso en el beso, que sea un verso tonto (empalmado). Antes del tiempo que era feliz, un perplejo adolescente que como buen Paceño entra en el delirio contra su voluntad remedando a Jaime Sáenz, desgraciadamente, aun creo que esa época era la mejor escritura producida a duras imitaciones omitiendo al ser. Entonces, nuevamente, entiendo lo qué dice mi madre “hay momentos que se debe tener una cámara fotográfica”.
Perdone las molestias, es decir no se que decir. ¿No creo que nadie sepa decir lo correcto?. Al final, todo repetimos formulas sociales. Eso creo. Estoy seguro, eso es una tregua de entradas menguadas y asesinatos culturales. Sepa usted que mi gato, arranca la cabeza de sus víctimas, las desangra… y guarda los cuerpos para seguir jugando con ellos, es un felino muy listo. Lo adoramos.
- Tengo entendido, según tu madre, que aun hablas con osas de peluche.
- Bueno. Si. Lo grave no esta en eso. Encontré restos de una novela que empecé muy emocionado en algún tiempo incorrecto. Estuve revisándola para continuarla; mi gato es un excelente critico literario, destrozo los manuscritos; al no tener computadora, destruyo entonces la obra.
Terapia.- rendimiento ante los fragmentos aficionados. Desafió involuntario.
Entro en un maratón, espero terminar un escrito la verdad, no tengo mucho que decir; tal vez… Empiezo a escribir un proyecto… eso es algo que no se debe decir…. Pero volveré a publicar cuando termine.